No se conoce una forma específica de percibir a los ángeles. Ellos se manifiestan de mil modos diferentes a diferentes personas, con apariencias que son sumamente personales según cada individuo. Normalmente se comunican con nosotros en nuestros sueños, normalmente los vemos como figuras sabias o protectoras que nos prestan consejo o ayuda o simplemente nos hacen felices con su sola presencia; pero a veces los vemos como ángeles en la imagen de seres perfectos, espléndidos y de una belleza absolutamente pura.
Durante el día también podemos percibirlos bajo determinadas circunstancias. Algunas personas sienten su presencia físicamente, como un escalofrío o un cosquilleo en la nuca, como “piel de gallina” en los brazos o como una sensación de calor más o menos intensa; algunos pueden ver fugazmente alguna luz, una figura alada, o simplemente algún desconocido que les resulta extrañamente familiar, otros pueden escuchar sonidos sutiles como campanillas o percibir un perfume o aroma agradable sin ningún motivo aparente.
Las apariciones inesperadas de ciertos animales o las sincronicidades que nos llevan a leer mensajes que forman parte de otros contextos como anuncios o titulares de periódicos, son también subterfugios que utilizan nuestros ángeles para entrar en contacto con nosotros.
En mi experiencia particular los ángeles han intervenido en mi vida de muchas maneras, he sentido su presencia y he gozado de su ayuda. Cuando era niña en dos oportunidades que recuerdo claramente los vi, en una de esas oportunidades vi como una intensa luz blanca y en la segunda vi dos pequeños niños mirándome, fue una experiencia única y que quedó grabada en mi memoria. Actualmente dos de las experiencias más cercana con los ángeles han sido las siguientes:
En la autopista sin gasolina
Era el 2 de enero de 2008 y regresábamos mi esposo y yo de un viaje a Francia, todo iba perfectamente, notamos que el auto marcaba un cuarto de tanque de gasolina, calculamos que nos daba para llegar a la siguiente estación, pero calculamos mal porque esa estación quedaba a unos 200 kilómetros más allá, seguimos transitando por el túnel y justo al salir de éste el auto simplemente se paró, eran ya las 12:30 de la noche y hacían unos –8 grados de temperatura (bastante frío). Al principio nos dio un poco de miedo porque en esas fechas no hay nadie transitando por allí, aparte de la multa que colocan los agentes Suizos por quedarte sin gasolina, intentamos llamar a asistencia vial y no pudimos comunicarnos, nos calmamos y pedimos ayuda a Dios, no pasaron más de tres minutos y se paró un auto, se bajó un joven y nos preguntó si podía ayudarnos, inmediatamente le explicamos que había pasado, el joven sin pensarlo dos veces, dijo que nos compraría la gasolina y que luego nos llevaría a la estación de servicio para llenar el tanque. Él se fue y llegaron otros más a preguntar si podían ayudarnos. Estabamos tan asombrados, que solo decíamos GRACIAS! El joven regreso y nos condujo hasta la estación de servicio, no quiso que le pagáramos la gasolina que nos compró, solo nos dijo: <Yo sé que harían lo mismo por mí o por otra persona>, le agradecimos de todo corazón, se marchó y nosotros llegamos a casa sanos y salvos. Naturalmente tuvo que ser un ángel protector.
Vuelo casi perdido
Hace unas semanas tuve que viajar a Mallorca por trabajo, en el aeropuerto todo iba muy bien el chequeo, el control y me dispongo a ir a la puerta de embarque, llego allí y veo todo vacío me pareció un poco raro, <tengo que contar que la noche anterior había soñado que alguien me dedía que perdía el vuelo>, me acordé en ese momento del sueño, se acercaba la hora de embarque y no veía a nadie de la aerolínea a quien preguntar que era lo que pasaba, en eso siento como una ganas inmensas de levantarme y salir corriendo, me levanté y subí las escaleras eléctricas, pedí orientación a mis ángeles y me llevaron a una pizarra electrónica donde decía que mi vuelo había sido cambiado de puerta y que embarcaba en cinco minutos, corrí a la puerta de embarque y efectivamente, la aerolínea a último momento había cambiado la puerta de embarque, le pregunté a la señora y me confirmó, me dijo que me sentara que faltaban un par de minutos para embarcar, Uff me alivie y agradecí a mis ángeles por su ayuda.
Tengo unas cuantas experiencias que luego compartiré con todos ustedes. Los ángeles están en nuestra vida y acuden a nuestro llamado siempre, sea bueno o malo el momento. De seguro tu también notas esas cosas insólitas que pasan en tu vida sin explicación alguna, no tengas dudas esos son tus ángeles que se manifiestan.
Aunque no creas en ellos, estan alli, hacen cosas por ti y guian tu camino!
-HS-


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