El acto de dar debe salir del corazón, no funciona cuando damos por obligación o cuando damos esperando recibir algo a cambio. Debemos sentir alegría y gozo de dar, mentalmente debemos estar actuando de manera que se sienta alegría en el momento de dar.
Debemos aprender a dar, cuando no sabemos dar o no valoramos las acciones de los demás, estamos cerrando nuestra conciencia de dar. Dar sin esperar nada a cambio nos brinda la oportunidad de sentirnos útiles, el dar también nos provee de satisfacciones.
Cuando nos referimos a dar sin esperar nada a cambio queremos decir que no debemos exigir recibir de esa persona algo o responda como uno desea. A veces hacemos o damos algo por alguien y no recibimos ni las gracias, no debemos juzgar ni sentirnos traicionados, más bien debemos valorar nuestra acción, porque si esa persona no lo hizo vendrá otra más adelante que si lo hará.
Naturalmente es maravilloso cuando alguien responde recíprocamente a nuestras muestras de amor y ayuda, pero si no lo hace en el momento en que lo esperamos, alguien lo hará en un futuro. En la vida no hay nada que quede sin recompensa y si lo haz hecho con el corazón mucho menos, todo lo que hacemos se devuelve y de mejor manera.
Saber dar, es dar sin echar en cara, pasar la factura y alardear ostentosamente haciendo acto público a diestro y siniestro de lo dado. No es necesario que todo el mundo se entere de que haz dado algo, eso más bien restará valor y sentido, a la vez que mal intencionará la acción. Es mucho más productivo dar sin humillar, sin que el que recibe se sienta en deuda o pobre y pequeño, dar sin que se note, dar es compartir con alegría.
“La vida es la danza eterna de la conciencia, que se manifiesta como un intercambio dinámico de impulsos de inteligencia entre el microcosmos y el macrocosmos, entre el cuerpo humano y el cuerpo universal, entre la mente humana y la mente cósmica. Cuando aprendemos a dar aquello que buscamos, activamos esa danza y su coreografía con un movimiento exquisito, enérgico y vital, que constituye el palpitar eterno de la vida.” Deepak Chopra, Las siete leyes espirituales del éxito.
Cuando no sabemos dar es señal de pobreza, independientemente del monto de dinero que tengamos en una cuenta bancaria. El no saber dar, nos cierra las puertas para recibir. Te hace sentir vacío interiormente y ese vacío irá creciendo mientras no logres comprenderlo. Debe existir un flujo recíproco entre dar y recibir. Porque sino sabemos dar no podremos recibir.
!Existen aquellos bienaventurados que saben dar sin recordar y recibir sin olvidar!
-HS-




















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