Muchas veces nos olvidamos de vivir y sólo trabajamos o vivimos sin sentido por vivir y pasar el tiempo, sin rumbo, ni motivación. Este es un fenómeno que vemos a diario, quizás hasta en nuestro propio entorno conocemos a alguien que de una u otra manera vive una vida que realmente no quiere vivir o que no le corresponde.
Hace tiempo que he estado viendo el caso de mujeres que son pareja de un hombre casado o con compromiso, lo interesante de ello es que la mayoría son mujeres bellas y hasta exitosas. A veces he tenido la curiosidad de preguntarles porque se rebajan a vivir en clandestinidad, o porque ser la otra cuando puedes ser la primera. Yo personalmente no las entiendo, quizás el problema es de autoestima o que simplemente piensan que no hay otras opciones y se atan a relaciones que realmente no tendrán futuro.
Hay otros casos como aquella esposa la cual su vida depende de los deseos de su esposo, y cuando este muere o la abandona ella ya no sabe más que hacer y sienten que ya no tienen más que hacer en la vida. Este caso es de aquellas personas que no tienen ningún interés en la vida o que lo han aplazado para cumplir los deseos y sueños de otras personas y viven sólo por ello. Quizás ella lo aprendió de su madre la que le decía: hay que vivir para el hombre, y nunca se dedicó a cultivarse a sí misma o buscar actividades de su interés.
Algunas personas se las ingenian para posponer continuamente aquello que les gustaría hacer en la vida, como no están totalmente seguras de que la meta que tienen en mente sea la que más les conviene, ¡nunca hacen nada!
Cuando tenemos metas, sueños o deseos en nuestra vida, son ellos los que nos dan la razón para seguir adelante cada día. Por ello si aun no tienes o si haz aplazado tu meta o sueño es hora de que lo recuperes y empieces a trabajar en ello.
¡Si no estas viviendo la vida que quieres ¿qué esperas? Se hace tarde!
-HS-




















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